Mi hijo(a) es homosexual, adiós a los mitos

Mi hijo(a) es homosexual, adiós a los mitos

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Antes de que un joven determine, realmente, sus preferencias sexuales hacia el otro género, tenga en cuenta que, necesita tiempo para su desarrollo y experimentar aspectos que serán básicos en sus decisiones futuras.

Existen muchas leyendas acerca de la orientación sexual de un niño. Se dice por ejemplo, que si llega a una edad determinada y no presenta ningún interés en relacionarse con personas del otro sexo, es debido a una conducta extraña que puede traducirse en homosexualidad. Estas habladurías, por lo general afectan más a los hombres que a las mujeres, debido al contexto cultural y a las creencias machistas que se presentan en algunas sociedades. Sin embargo, es importante tener claro cómo se desarrolla la sexualidad en los niños y jóvenes antes de concluir si realmente, tienen una preferencia por personas de su mismo género.

“No hay ningún elemento durante la infancia que pueda evidenciar que un niño pueda ser homosexual en la edad adulta, y hasta el día de hoy, no se puede ni se debe, hablar de niños homosexuales. En los colegios es posible observar algunas tendencias en los pequeños, sin embargo esto no es un claro síntoma de las tendencias sexuales que el niño tendrá en el futuro. Por lo general, las preferencias de género se vislumbran al llegar a una edad en la cual pueda manifestar su sexualidad como en la adolescencia o incluso en la adultez”, explica la psicóloga Martha Emilia Sánchez.

Hay que tener en cuenta que los niños tienen derecho a su sexualidad. La preferencia por personas de distinto género, no es un hecho educativo que se pueda enseñar ni prohibir. Es solo la suma de experiencias y preferencias que un individuo identifica en determinado momento de su vida. “Los sentimientos no se aprenden, simplemente están ahí. El problema surge cuando, equivocadamente, los padres o personas que tienen a cargo la educación de los niños tratan de reprimir la experiencia humana. Si en lugar de esto, trataran de entender y comprender de qué se trata el asunto, podrían manejar con cordura la situación y relacionarse mejor”, dice Daniel Valderrama Bonilla, psicólogo de la Universidad de la Sabana.

Con respecto al tema hemos encontrado que algunos medios de comunicación, libros especializados escritos por psicólogos o psiquiatras dedicados a la investigación de este tema, así como algunos colegios, se han preocupado por explicar de manera pedagógica la homosexualidad, entendiéndola como una tendencia que cobra importancia en nuestra sociedad. La tolerancia y el derecho a escoger, son aspectos vitales en la formación educativa no solo en el hogar, sino en el ámbito académico.

“Es importante que las instituciones educativas eviten estereotipar a los niños que posean algunas características o manifestaciones homosexuales, ya que al juzgarlos por estar por fuera de los ‘comportamientos correctos’ impuestos por la sociedad, se permitirá que el niño sea rechazado y tratado como inadaptado.

En el colegio deben existir talleres de psicología en los cuales se traten diversos temas relacionados con la sexualidad incluyendo la homosexualidad. Igualmente, existen películas y cuentos que pueden ser involucrados dentro de estos talleres y los cuales ayudan a la aceptación de la homosexualidad como una realidad dentro de la comunidad educativa”, agrega Martha Emilia Sánchez.

Cuando es una realidad

Muchas veces después de que un joven se da cuenta de que efectivamente se siente atraído por personas de su mismo sexo y se lo comunica a sus padres, algunos de ellos entran en pánico: lo llevan al psicólogo o en caso de ser hombres, lo inscriben en un colegio militar. Hacen de todo para revertir esta tendencia. “Si un muchacho acepta la inclinación que tiene por jóvenes de su mismo género no hay ninguna manera de hacerlo cambiar. Los padres tienen que comprender que ser ‘gay’ no es una enfermedad, por lo tanto, no hay cura. Es solo una preferencia, algo como al que le gusta el color rojo, es un gusto, se sienten bien así. Por lo tanto, en vez de hacer planes que no llevarán a ningún cambio, lo ideal es asesorarse de personas idóneas en la materia para que guíen el proceso de aceptación”, afirma María Gladys Sánchez, psicóloga de la Universidad Javeriana.

Para un joven, reconocer su tendencia sexual no es un proceso fácil, es un descubrimiento que puede tardar mucho tiempo en ser aceptado y asimilado. Si los jóvenes han tenido una buena relación con sus padres, éstos deben tener idea de la orientación sexual de sus hijos. Sin embargo, no es una situación fácil de confrontar y cada caso es diferente, debido a que cada familia es un mundo aparte.

“Si el joven siente que sus padres no lo entenderán, debería sentirse en confianza de hablar con un adulto en su colegio que lo apoye y guíe en ese proceso. Algunos padres logran tomar con calma la noticia, sin embargo, no es así en la mayoría de los casos, ya que esto a veces les produce sentimientos de pena, rabia, negación, culpabilidad, y la sensación de haber perdido algo. Es una reacción normal, que tiende a estabilizarse con el tiempo. Estos sentimientos son comprensibles, debido a la actitud que la sociedad adopta frente a la homosexualidad. De ese modo, lo ideal es que los padres no se sientan culpables y si realmente aman a su hijo, su deber hacia él o ella es tomar el camino de la aceptación, la comprensión y el apoyo”, manifiesta la psicóloga Martha Emilia Sánchez

Teorías a través de la historia

Gran parte de la incomprensión y de los prejuicios acerca de la homosexualidad, vienen de algunas teorías del siglo XIX las cuales calificaron esta condición como una enfermedad o un desorden genético. El neuropsicólogo alemán Richard von Krafft-Ebing la consideró una ‘degeneración neuropática hereditaria’; más adelante, el psiquiatra austriaco Sigmund Freud dijo que había una predisposición hacia la homosexualidad desde la infancia, aunque destacó el efecto determinante que tenían las experiencias durante la niñez, tales como la falta de un progenitor del mismo sexo con el cual identificarse y la frecuencia de experiencias homosexuales masculinas durante la adolescencia, que consideró como una desviación sexual.

Sin embargo, estas teorías perdieron fuerza con la publicación de dos estudios sobre el comportamiento sexual en hombres y mujeres, que llevó a cabo el biólogo norteamericano Alfred Charles Kinsey donde aclaró que la homosexualidad no es genética ni es una enfermedad. Pruebas psicológicas realizadas a homosexuales y a heterosexuales mostraron que entre los dos grupos no se reflejaban aspectos patológicos diferenciadores; y aunque existen algunas evidencias en estudios de gemelos y mellizos que sugieren que los genes pueden ser un factor en la orientación sexual, otras teorías afirman la probabilidad de que los factores determinantes sean las experiencias vividas durante la infancia.

“Es importante que las instituciones educativas eviten estereotipar a los niños que posean algunas características o manifestaciones homosexuales, ya que al estar por fuera de los ‘comportamientos correctos’ impuestos por la sociedad se permitirá que el niño sea rechazado y tratado como inadaptado”.

Fuente: 
Núñez Bastidas, Edgar. Mi hijo(a) es homosexual, adiós a los mitos En: Revista Edu.co. No. 6 (Octubre, 2011); p.32 ISSN 2145 7328