Pipas de agua, cigarrillos electrónicos, vaporizadores

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Las nuevas tendencias, bien sean de consumo, de comportamiento, o una mezcla de ambas, traen consigo un sin número de rumores y especulaciones.

Para los adultos, muchas veces no es fácil estar al tanto de todo lo nuevo que sucede entre los jóvenes, más aun, cuando por lo general, estas situaciones resultan ajenas a nuestros entornos y no logran ser captadas por nuestro radar. Entrar en el terreno de ser papás de adolescentes no implica convertirse en un espía de tiempo completo, pero sí es parte de nuestra responsabilidad, estar aterrizados en este mundo, al tanto de las nuevas dinámicas y de todo aquello que termina imponiéndose, y, por lo tanto, haciendo parte de la vida de nuestros hijos. Por supuesto, no cada tendencia que aparece es mala, ni cada nuevo comportamiento es dañino, veamos entonces en donde se sitúan, dentro de este espectro, la práctica de fumar cigarrillos electrónicos o pipas de agua (vaporizadores), tan populares hoy en día entre los jóvenes.

También conocidas como narguiles, ‘hookah’, ‘shisha’ o ‘cachimba’, las pipas de aguas son aparatos que ofrecen una alternativa para el uso del tabaco, bajo un concepto diferente. Es un instrumento compuesto por una botella, la cual tiene uno, o varios tubos por los cuales sale el vapor del tabaco aromatizado. El calor que produce el vapor lo origina el carbón. El humo generado por la quema del tabaco luego pasa a través del agua, se filtra a través de ésta y se inhala por medio de las pipas. Por supuesto, en los narguiles, se puede utilizar cualquier cosa que se fume, por ende, es posible que se usen para fumar marihuana, sin embargo, no es ese el uso común y social que se le da, son los tabacos aromatizados y con sabores lo que se utilizan dentro de éstas.

Por su parte, los cigarrillos electrónicos o cigarrillos-e son dispositivos para fumar que funcionan con baterías. A menudo se parecen a los cigarrillos, pero funcionan de forma diferente. El uso de un cigarrillo electrónico se conoce como “vapear”. El usuario inhala desde la boquilla del dispositivo. Esto causa que el vaporizador caliente el líquido dentro del cartucho. El líquido contiene nicotina, aromas y otros productos químicos, lo que luego se convierte en el vapor que se inhala.

El encanto de la actividad social
Lo que catapultó la adopción de esta antigua tradición de occidente, es que se ha convertido en el centro de encuentros sociales entre los adolescentes y adultos jóvenes. La práctica de reunirse alrededor de las pipas de agua o hacer uso de los cigarrillos electrónicos, ya sea en bares o en casas es cada vez más común entre ellos, incluso, existen “hookah lounges”, lugares dedicados únicamente a ofrecer una amplia carta de sabores y aromas para pipas, sitios destinados en exclusividad para el uso de narguiles. Sumado a esto, encontramos que estos aparatos se han convertido en una muy buena alternativa en lugares donde los fumadores no son bienvenidos, lo cual abre otro nicho importante que amplía su consumo.

Las charlas alrededor de estos se extienden por horas y crean un ambiente relajado. Es una onda totalmente distinta a la que se da en las fiestas o en las discotecas. Para las Narguiles, muchas veces se usan con más de una manguera para que varias personas puedan usarla al mismo tiempo. Toda la connotación social y de camaradería que se produce alrededor de esta práctica es lo que ha hecho que su uso se haya incrementado de tal manera dentro de los grupos de jóvenes.

La gran mayoría de quienes las usan, creen que no son dañinas ni peligrosas para la salud, como sí lo es el cigarrillo. Las razones principales que existen detrás de esa creencia tienen que ver con la idea de que el agua actúa como filtro purificador de los posibles tóxicos, o, por ejemplo, que al no estar presente la nicotina, es una práctica sana. Sin embargo la realidad es otra.

Los riesgos verdaderos
Es imposible comparar directamente el uso de las pipas de agua o vaporizadores con el fumar, ya que fumarse un cigarrillo es un hecho puntual, entre uno y otro, además, siempre habrá un lapso y no es común ver a alguien fumando dos horas seguidas sin parar. Sin embargo, al ser las pipas de agua y el vaporizador, la base de una actividad social, cualquiera que sea la escala de la exposición a químicos o sustancias tóxicas es mucho mayor, pues se da por un tiempo muy prolongado. Una sesión de narguile representa un riesgo equivalente al de fumar 20 cigarrillos, debido a la cantidad de aspiradas que se dan en la duración de cada sesión.

Otro aspecto importante a tener en cuenta, como ya lo mencionamos antes, es que su uso no tiene ningún tipo de regulación por parte de las entidades sanitarias y por ende, tampoco restricciones en cuanto a edad mínima de consumo, lo cual eleva de manera exponencial las posibilidades de menores de edad involucrados en esta actividad. Las investigaciones sobre los efectos de las pipas de agua o vaporizadores también han demostrado que su uso produce cantidades más elevadas de nicotina, monóxido de carbono y alquitrán. Otra fuente de elementos tóxicos al utilizarlas son los cilindros que se usan para quemar el tabaco. Estos pueden ser de madera o cerámica, entre otros materiales, y al ser quemados liberan toxinas, químicos, metales y dióxido de carbono.

Al ser una tendencia en crecimiento, no solo en espacios públicos sino también en casas y reuniones, es muy difícil sustraer a los adolescentes de esta actividad, por lo tanto, la información verídica y sustentada se empieza a convertir en uno de los mejores aliados. Es muy importante que los jóvenes conozcan cuáles son los riesgos a los que se exponen con el uso de los narguiles o vaporizadores.

La Organización Mundial de la Salud cuenta con estudios que pueden servir de apoyo para introducir este tema desde una mirada técnica. Otro aspecto importante, es tener en cuenta la importancia de la moderación; cualquier extremo es malo. Si no es posible que no se vean expuestos al humo de las pipas, ya sea que sean fumadores activos o pasivos, se debe recalcar el tema de no hacerlo de manera frecuente, por el contrario, inducirlos a que traten de tenerlo como una actividad esporádica y no algo rutinario, que no sea el plan de cada fin de semana.

Novedad, moda, y ausencia de reglamentación, sumado a que son una alternativa al cigarrillo, cada vez más restringido, han convertido a las pipas de agua en un ritual social para muchos adolescentes.

Especial para Revista Edu.co
Por: Paola Bermúdez