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¿Qué quieren comer nuestros hijos?

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Alimentar a nuestros niños se ha convertido en una tarea difícil que requiere de tiempo, amor y sobretodo, pensamiento.

Reunimos a un grupo de niños entre los 4 y los 16 años, para conocer cuáles son sus gustos de comida. La premisa ¿Si fueras el que decidiera qué se come en casa, qué darías de desayuno, onces, almuerzo, merienda y cena? Igualmente preguntamos a sus padres cuál es el menú que les dan diariamente.

Dieta realizada por 50 (entrevistados entre 4 a 16 años)
Desayuno:

Cereal con leche 45%
Comidas rápidas como hamburguesa, salchipapas y perro. 16%
Huevos con tocino o jamón, pan y Milo. 13%
Sándwich de jamón y queso. 19%
Huevos con arepa y chocolate. 7%

Onces:
Papas fritas y gaseosa. 30%
Galletas con jugo de caja. 21%
Frutas como banano, fresa o uvas 8%
Sándwich de jamón y queso con Milo 22%
Torta y leche achocolatada de caja. 19%

Almuerzo
Arroz con pollo, papas y limonada. 15%
Pasta con queso y carne con gaseosa. 17%
Arroz, ensalada, carne, plátano y papas fritas con gaseosa. 28%
Carne y papas a la francesa con gaseosa. 19%
Pollo, arroz, papas a la francesa y jugo. 21%
Merienda
Sándwich de jamón y queso con jugo de caja. 46%
Helado. 10%
Porción de fruta. 7%
Gaseosa con galletas. 15%
Papas de paquete y gaseosa. 22%

Cena
Salchipapa. 18%
Café con pan. 16%
No cenan. 5%
Hamburguesa y papas fritas. 25%
Pizza. 36%

Hablamos con Juan Manuel Correa, pediatra de la Universidad Nacional, quien sugiere una dieta balanceada para estos rangos de edades.

Según él, estos menús se dan como el resultado de que los padres de hoy en día no reciben una buena educación nutricional. De la misma manera que se preparan antes de tener a sus hijos con el curso profiláctico, deberían tomar un curso sobre la alimentación para cubrir de la mejor manera posible las necesidades nutricionales de sus hijos en cada una de sus etapas.

Comer es algo básico y necesario para sobrevivir, pero si no estamos enterados de qué debemos darles y les proporcionamos solo lo que ellos quieren, a largo plazo van a padecer de serios problemas como obesidad o estreñimiento.

Menú que les dan los padres entrevistados a sus hijos:

Desayuno
Cereal con leche. 43%
Huevo con pan y jugo de naranja de tarro. 12%
Sándwich de jamón y queso con Milo. 27%
Huevo tibio, arepa y café con leche. 12%
Porción de fruta, huevos revueltos y Nescafé. 6%

Onces
Papas, Choco Ramo con gaseosa. 28%
Porción de fruta con Bonyur. 11%
Alpinito, galletas y Avena. 18%
Dinero, para el colegio. 26%
Ponqué Gala, Choclitos y leche achocolatada. 17%

Almuerzo
Sopa, carne asada, arroz, ensalada, plátano y jugo. 28%
Pollo, papas a la francesa, arroz y jugo. 24%
Fríjoles con carne, arroz y ensalada con gaseosa. 10%
Ajiaco con pollo, arroz y jugo.12%
Pasta con pollo, papas fritas y gaseosa. 26%

Merienda
Helado. 19%
Papas con leche achocolatada. 20%
Chocoramo con leche. 17%
Sándwich con Milo. 23%
Galletas con leche. 21%

Cena
Comidas rápidas con gaseosa.16%
Sobras del almuerzo. 26%
Café con pan o arepa. 21%
Sopa con café. 17%
Sándwich con bebida. 20%

Dieta propuesta por el pediatra, para un niño sano.

Desayuno: debe ser la comida más completa, por lo que debe constar de huevos, lácteos, carbohidratos, café o chocolate y fruta.

Onces: Porción de fruta y un derivado de los lácteos.

Almuerzo: Un plato que contenga proteína, tubérculos, vegetales y fruta en el jugo. El postre se debería dar una o dos veces a la semana, pero mejor ocasionalmente.

Merienda: Porción de fruta o proteína con un yogur.

Cena: Algo liviano como un sándwich o una sopa, para que se de una óptima liberación de hormonas de crecimiento por la noche.

Hoy las familias no cuentan con suficiente disponibilidad de tiempo como antiguamente. Los dos padres trabajan, llegan a casa tarde en la noche y como resultado lo más fácil de consumir es un paquete o una comida chatarra. Igualmente mandan en las onces papas, gaseosas o muchas veces dinero, para que compren en la cafetería sin ninguna supervisión.

También está la lonchera, que es una de las principales comidas que se empiezan a consumir fuera de casa y que comienza a influir mucho en el desarrollo de los gustos alimenticios de los pequeños, ya que comparten con otros niños y prueban alimentos a los que no están acostumbrados y, a futuro, empezarán a pedirlos.

“La importancia de sentarse con los muchachos, servirles buenos alimentos y brindarles una educación nutricional sana, es una tarea de padres que debemos cumplir y eso no está sucediendo”, afirma Juan Manuel.

Las diferentes comidas son un tiempo en familia, sobre todo en las edades escolares, donde se transmiten enseñanzas, se comparten historias o se intercambia información, por lo que debemos aprovechar estos espacios para explicarles qué es nutritivo, porqué y cómo esos alimentos los van a ayudar en su desarrollo como personas.

Asimismo, en esta era contamos con herramientas como internet, libros o acceso a bibliotecas en donde instruirnos es algo muy fácil y nos puede ayudar para crear menús saludables, que gusten y alimenten.

Por otro lado, en las encuestas realizadas notamos la influencia de los medios de comunicación, por el consumo de papas, gaseosas, dulces y comida chatarra, ya que según una investigación de Consumer Eroski “los anuncios comunican lo contrario a lo que es la comida saludable y predominan los productos azucarados y altos en grasas; ninguno promociona el consumo de frutas, verduras o alimentos frescos”.

Lo que no se dan cuenta los padres es que por la inmediatez y las ganas de complacer estamos criando seres que sufrirán de problemas del corazón, colesterol y metabolismo.

Este tipo de menús que no cuentan con la cantidad de frutas, verduras o proteínas necesarias y si con exceso de grasas, se da por la influencia de la publicidad y medios en la vida de nuestros hijos, “las empresas juegan con los colores, formas, texturas y sabores para llamar la atención de los niños, mantenerlos entretenidos y hacerlos consumir”, manifiesta el sitio Consumer.es.

Por otro lado, al no haber, tiempo y si hambre, lo más rápido es un domicilio. Para contentar a los niños, porque están llorando o para premiarlos, les damos un helado, una hamburguesa o algún dulce, entonces los complacemos con una mala alimentación. El grave problema es que no les estamos ofreciendo macronutrientes que les ayuden a estar sanos, sino alimentos que los van a perjudicar.

Debemos cambiar los hábitos alimenticios, eliminando la comida chatarra poco a poco hasta llegar a un punto que sea nula. Igualmente hay que investigar sobre qué es una dieta sana, en qué se basa y qué componentes debe incluir. De la misma forma procuremos enseñarles a los chicos las repercusiones que trae este tipo de comida en sus vidas y controlar y explicar los mensajes de los medios de comunicación. No solo consiste en darles un plato, sino en analizar sí el contenido y los nutrientes que les proporcionamos es suficiente para su desarrollo.

“Los niños van a comer lo mismo que ven en sus padres, por lo que no podemos obligarlos a ingerir verduras o frutas y tampoco prohibirles las gaseosas, ellos seguirán patrones de comportamiento”, dice el médico.

Laura Camargo Palacios
Redacción Revista Edu.co

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