Educación versión Meta

Educación versión “Meta”

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Con el cambio de nombre de Facebook Inc. a Meta Platforms Inc., no solo se refleja el cambio de enfoque de una poderosa compañía, sino que además indica el presente/futuro digital y virtual del mundo, asociado, sobre todo, con la interacción interpersonal y la transacción de servicios y bienes. Es entonces, cuando el reto se basa en cambiar la percepción y comprensión que tenemos hoy de nuestras propias necesidades. Meta, viene a hablar de un universo donde las experiencias cotidianas de segunda dimensión se quedan en el pasado, y viviremos posiblemente realidades virtuales donde todos los espacios físicos que percibimos cambiarán, y así mismo, las experiencias virtuales exigirán a los servicios de todo tipo adaptarse a nuevas realidades.

La idea de imaginar muchas experiencias, necesidades y servicios que podrán y deberán adaptarse a las condiciones de la realidad virtual del “Metaverso”, suena de pronto para muchos emocionante y para otros peligrosa. Si bien, esto desprende muchas aristas de análisis, lo cierto es que, dentro de los muchos servicios que ya han cambiado y se verán aún más impactados por está próxima nueva realidad, será la educación. Hablemos entonces de lo que nos imaginamos que la educación puede ser dentro de su “versión meta”.

Al hablar de cómo nos imaginamos las adaptaciones al “Metaverso” se hace imprescindible hablar de la educación virtual tal como hoy la conocemos o la experimentamos en pandemia.  Algunas instituciones educativas ya hace algunos años hacían uso de esta modalidad, en mayor o menor calidad de experiencia, es un servicio ya establecido y posicionado. Sin embargo, la experiencia de la educación virtual como hoy la conocemos en MOCS o las simples sesiones en salas de videoconferencias, están aún lejos de ser la experiencia que la realidad virtual del metaverso requerirá.

Los colegios, universidades, academias, institutos e instituciones educativas de toda índole, podrán construir sus “versiones meta”.  Estamos hablando de la experiencia educativa como una inmersión a un universo paralelo por medio de herramientas tecnológicas. Donde la enseñanza-aprendizaje debe ser asociada a la realidad en lo que transmite, pero obviando ciertos requerimientos de la realidad tangible como el desplazamiento, o la presencia física, entre muchos otros.

Si bies, es una conversación extensa, para abarcar el propósito de forma sencilla, podemos hablar escuetamente de un imaginario a modo de relato:  Yo, desde mi cama, uso mis gafas de realidad virtual (herramienta que tal vez será “antigua” en ese momento), para asistir al colegio o universidad, primero creo mi avatar, a mi gusto, mostrando mi imagen no real sino virtual, a mi acomodo, evitando tal vez rechazos o discriminaciones. Navego en un universo paralelo donde ingresó a la institución educativa de mi gusto, no limitado por ubicación geográfica, en cualquier momento, prescindiendo de transporte, tiempo, algunos peligros, etc. Y mediante una experiencia netamente digital hago uso de mis recursos para el aprendizaje, sin necesariamente adquirir materiales físicos como papel para cuadernos, libros físicos, etc.

Si bien esto ya sucede en cierta medida, imaginemos una realidad en cuarta dimensión, donde todo se transforma. En ese orden de ideas, las plantas físicas, los materiales, la infraestructura en general pasará a otro plano como ya ha venido sucediendo, y así mismo todo alrededor deberá adaptarse. Desde las mismas instituciones educativas, obvio, hasta las empresas editoriales y la misma legislación Estatal. Que, entre otras, una vez logré regular la ya existente educación virtual en segunda dimensión, quedará obsoleto su trabajo pues la realidad de las versiones meta de los servicios ya estarán presentes y exigirá de ellos una nueva transformación, a la que nunca parecen llegar, pues estarán en permanente obsolescencia sino se ponen al día.

No nos atrevemos a hablar de un análisis muy amplio, pues no somos expertos en el tema. De forma escueta e informal en este texto, invitamos a imaginar desde una percepción aún desconocida e ignorada. Que no pretende dar ningún juicio de valor, ni un análisis profundo a las adaptaciones necesarias para las instituciones en sus “versiones Meta”. Mas, sin embargo, pone sobre la mesa la importancia y relevancia de ir pensando en nuevos paradigmas en la educación en el país.

Todo esto corresponderá en su momento a cada uno, en su búsqueda de cómo se adapta y como ofrece su servicio; que como ya lo vivimos en este “Demo” pandémico, algunos serán exitosos y otros fracasarán. Abramos un diálogo para imaginarnos la experiencia educativa del futuro e invitemos a pensar como nos mostraremos en ese momento. Tal vez en ese orden de ideas, la experiencia real o tradicional se vuelva aún más valiosa, o tal vez debemos todos entrar a este nuevo universo para no quedarnos atrás. ¿Qué implicaciones tendrá a los demás servicios relacionados con la educación?, ¿cómo se transforma el tema monetario en orden de privatizar (cobrar por un servicio) un universo que aún no conocemos?, ¿cómo se verá afectado el tema legislativo estatal cuando se desdibujan las fronteras o lo hasta ahora conocido? entre muchas otras preguntas que seguirán surgiendo y así, nutriendo el tan importante cambio en la educación.

NOTA: El Colegio Gimnasio de los Andes es una institución ubicada en el municipio de Ubaté, mixta, calendario A, fundada en 1986. Orienta procesos de transformación individual co-creando conocimiento, espiritualidad y amor, para inspirar líderes emprendedores protagonistas conscientes y activos del desarrollo pacífico y sostenible del país.

Especial para Revista Edu.co
Por: Marianella Cestagalli R.
Gerente Colegio Gimnasio de los Andes (Ubaté)