Il.11: El amor tiene su origen en el cerebro, no en el corazón (Fuente: Google)*

Neuromitos en la Educación: Su influencia en el aula y en los padres de familia (11ª. Entrega)

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En el siguiente artículo encontrarás la verdad acerca del funcionamiento del cerebro, las tareas que ejecuta y los estudios que se han realizado al respecto.

Mito 48: El amor romántico nace en el corazón. No es cierto; es una creencia que se tiene desde hace siglos y milenios, que ha dado origen a varias expresiones como “Te amo con todo mi corazón”; “Te llevo en mi corazón”; “Mi corazón es tuyo”; “Mi corazón” (por mi amor); “Mi corazoncito” (por mi amorcito); etc., y toda la simbología con el corazón para expresar el amor romántico y el aprecio por otra persona. De acuerdo con resultados de muchas investigaciones sobre el cerebro, por parte de neurocientíficos y biólogos, el amor romántico, o el sentimiento de aprecio, se originan en todo el cerebro, y participa un conjunto de estructuras. Al respecto, la médica y científica neuróloga del Albert Einstein College de Nueva York, Lucy L. Brawn (2019, p. 271) nos dice: “En términos neuro ticientíficos, el amor romántico intenso utiliza unos circuitos cerebrales que operan a nivel subconsciente. Dichos circuitos neuronales son tan importantes que están cerca de unas áreas del tronco encefálico que están implicadas en algunos de nuestros reflejos de supervivencia más básicos, como la Respiración y la deglución”; y más adelante (p. 275): “Nuestros cerebros tienen circuitos neuronales que nos ayudan a sobrevivir y a transmitir nuestros genes a la siguiente generación. El amor romántico es una parte de estos circuitos. /…/. Utiliza transmisores y hormonas como la dopamina, la oxitocina, y la vasopresina, que son fundamentales en funciones básicas como la detección de recompensas, el movimiento, la sed y la reproducción”. Sin embargo, no quiere decir que el cerebro no tenga nada que ver con los demás órganos del cuerpo, entre esos uno muy importante: el corazón, pues el cerebro es un sistema que tiene que ver por sus interconecciones con todo los órganos y sentimientos que se producen en nosotros, como uno todo organizado, complejo y complementario. Pero, para concluir, retomamos lo que el neurocientífico Eduardo Calisto González, investigador del Depto. De Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz, de México, nos dice: “El cerebro es el órgano que se enamora, no el corazón”. También la neurocientífica noruega, Caja Nordengen (2019, p. 179), al respecto afirma: “Con ayuda de imágenes computarizadas del cerebro podemos observar qué partes del cerebro están activas cuando una persona ama a otra y, en esos casos, vemos que todo el cerebro se enciende. /…/ Si el amor tiene una prioridad tan alta que se ven implicadas porciones tan grandes del cerebro es porque tiene importantes consecuencias genéticas y reproductivas para nuestra especie”.

Mito 49: El cerebro consta de muchos módulos especializados desde el nacimiento para realizar cometidos específicos. No es cierto. El reconocido neurólogo RAMACHANDRAN, V. S. (2016, pp. 74-75), director del Centro para el Cerebro y la Cognición del Departamento de Psicología y el Programa de Neurociencias de la Universidad de California, al respecto nos dice: “Los denominados módulos cerebrales no realizan su tarea de manera aislada; entre ellos hay muchísima interacción de un lado a otro, bastante más de lo que se creía”; y más adelante: “Lejos de estar cableado con arreglo a rígidos planes genéticos prenatales, el cerebro es muy maleable, y no solo en los bebés y los niños pequeñas, sino durante toda la vida adulta”. También la neurocientífica del Albert Einstein College de Nueva York, Lucy L. Brawn (2019, p. 274) nos dice: “Naturalmente, ninguna parte del cerebro hace una sola cosa”.

Mito 50: La capacidad de enamoramiento se pierde con la edad. Con frecuencia, se cree que la capacidad de enamoramiento se tiene especialmente en la juventud, como respuesta a la tendencia natural de supervivencia personal y de la especie humana, pero después en la edad avanzada esta capacidad, se pierde, o al menos se debilita. No es cierto. Acerca de este mito, la neurocientífica del Albert Einstein College de Nueva York , Lucy L. Brawn (2019, p. 275) nos dice: “ El cortejo y el vínculo afectivo son tan básicos, tan importantes para nuestra supervivencia, que el amor es una adición normal, positiva, que la naturaleza ha incrustado en nuestros cerebros. Nos necesitamos unos a otros para estar protegidos en este mundo y para divertirnos, no solo para tener hijos y criar una familia. El impulso romántico está presente en todas las edades, y nos protege. Podemos diferir en las áreas cerebrales cognitivas que utilizamos en una relación romántica, pero todos compartimos un sistema primordial de impulso y recompensa”.

Mito 51: Lo que diferencia la especie humana de las demás es su capacidad racional. No es cierto. Es una afirmación que se ha venido haciendo, especialmente en la cultura occidental y reforzada por algunas escuelas filosóficas, como, por ejemplo, al hacer especial hincapié en lo cognitivo para lograr los aprendizajes, dejando de lado el papel tan importante de los sentimientos y emociones. Hay muchas más diferencias, como, por ejemplo, el arte en sus diferentes manifestaciones, el sentimiento religioso, la capacidad culinaria, reflexionar y mirar las estrellas, predecir el futuro, fabricación de herramientas, etc. Al respecto, el neurocientífico Facundo Manes (2016, p. 57) afirma: “Es notable que seamos la única especie del planeta que tiene arte, incluyendo aquí una amplia gama de manifestaciones como la poesía, el dibujo y la escultura, entre otras. Más aún, somos la única especie con sentimientos religiosos. La especie humana es la única que cultiva, cocina, mira a las estrellas, manda máquinas a esas estrellas, elabora estudios astronómicos y viaja en persona a la luna, predice acontecimientos con meses e incluso años o siglos de antelación y es, a su vez, la única capaz de contaminar la Tierra, el lugar donde habita. La única capaz de hablar, de escribir, de leer, de plantearse preguntas e intentar respuestas sobre esas preguntas”.

BIBLIOGRAFÍA
BRAWN, Lucy L. (2019). “Amor romántico intenso utiliza circuitos cerebrales subconscientes de supervivencia”, en Think Tank. Cuarenta neurocientíficos exploran las raíces biológicas de la experiencia humana. David J. Linden (ed.). Biblioteca Buridán. Barcelona. (Título original: Think Tank).
*Fuente de la Il.: GOOGLE.com/search ilustraciones+sobre+cerebros+enamorados+libres+derechos+de+autor
FACUNDO MANES, Mateo Niro. (2016). Usar el cerebro. Conocer nuestra mente para vivir mejor. Edit. Planeta, Bogotá. (1ª. edic. 2014).
NORDENGEN, Kaja (2019). Tu supercerebro. Desubriendo los secretos de la mente humana. Edit. Planeta, Bogotá. (Título original: Hjernen er stjernen, 2016).
RAMACHANDRAN, Vilayanur S. (2016). Lo que el cerebro nos dice. Los misterios de la mente humana al descubierto. Edit Planeta, Bogotá.(Título original: The tell-Tale Brain. Trad. al Español de Joan Soler Chic, 1a. ed. 2012).

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Especial para Revista Edu.co
Por: Jesús Gúttemberg Bohórquez C.Escritor educativo y de aprendizajes, educador e investigador
Lic. Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
Postgrado Univ. de Augsburg (Alemania)
Exinvestigador del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá
Exinvestigador del Sprachenzentrum, de la Univ. de Augsburg
Fundador del colegio Gimnasio Las Palmas y de Cetincol SAS, Bogotá

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