Il. 12: La prioridad del cerebro no es pensar, ni es el conocimiento ni es la verdad. La prioridad del cerebro es la supervivencia (Fuente: Google) *

Neuromitos en la Educación: Su influencia en el aula y en los padres de familia (12ª. Entrega)

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En el siguiente artículo encontrarás la verdad acerca del funcionamiento del cerebro, las tareas que ejecuta y los estudios que se han realizado al respecto.

Mito 52: La prioridad del cerebro es pensar, es el conocimiento, es la verdad. No es cierto. Sobre este mito, Antonio Rial (2016, pp. 15-16) nos dice: “La prioridad para nuestro querido cerebro no es conocer la verdad objetiva /…/ sino garantizar nuestra supervivencia como individuos y como especie”; y más adelante, nos refiere a la estrategia del cerebro para lograr esta supervivencia: “También como individuos y como grupo tendemos a establecer y repetir hábitos que nos hacen predecibles. El cerebro de una especie tan físicamente vulnerable como la nuestra, se especializó en anticipar el futuro como método de supervivencia”.

Mito 53: El cerebro humano para adaptarse al medio tiene que gastar mucha parte de su energía que produce. No es cierto. Curiosamente, para adaptarse al medio, no necesita gastar tanta energía. Sobre esta afirmación, también el neurólogo Antonio Rial (2016, p. 24) afirma: “El cerebro tiene la particularidad de que procesa mayor cantidad de información y ésta es más compleja y en muchos casos impredecible, puesto que buena parte procede del exterior. Resulta casi increíble su capacidad para adaptarse a cualquier situación gastando el mínimo de energía posible. Su “plasticidad” es la que le permite adaptarnos, por ejemplo, a la pérdida de un brazo, una pierna, o una mano. Ello se debe a que para cualquier movimiento que hacemos, el cerebro tiene establecido un mapa concreto, un recorrido eléctrico que se refuerza con el uso”. Y más adelante (p.27): “El cerebro cumpliendo con su obligación de ahorrar energía, se resiste a cambiar y tiende a mantener las conexiones imprescindibles, aquellas que nos ayudan a sobrevivir”.

Mito 54: La atención máxima, especialmente de los niños dura hasta 15 minutos. Esta afirmación es muy relativa, depende del aprovechamiento estratégico en el manejo de algunas variables. Si observamos a un niño feliz entretenido jugando con su carrito, o a una niña también feliz jugando con su muñeca, duran no solo 3 minutos, o 15 minutos, sino mucho más tiempo, hasta horas; pero si el niño o la niña no están felices, o están escuchando una información larga y aburrida, no dura su atención, ni siquiera 1 minuto. El cerebro de los niños, de los jóvenes, o de cualquier adulto, se desconecta fácil y rápidamente, si una comunicación, o una información carecen de emociones positivas, de contacto visual, gesticular y hasta de movimiento de lo que se pretende que le pongan atención, o que tenga que ver con la satisfacción de alguna necesidad, participar activamente en lo que se le pide que aprenda o ponga atención, etc.; por otra parte si, además, no se les ayuda a ejercitar la atención para mejorar su calidad y el tiempo, se dificultará que su cerebro atienda más de 1, o 3, o 10, o 15, o 20 minutos, o más tiempo. Al respecto, el neurólogo Antonio Rial (2016, p. 28-29) nos dice: “Cuando estamos aprendiendo, estableciendo conexiones, los sistemas de fatiga nerviosa aparecen muy pronto. Se calcula que a partir de los tres minutos de actividad continúa escuchando datos, las neuronas de un cerebro poco entrenado para el aprendizaje necesitan un descanso que no es muy diferente al que requieren los músculos cuando practican ejercicio físico. /…/ El truco para mantener la atención es ir combinando la información pura y dura con ejemplos y anécdotas, con historias que pongan en contexto la teoría y que de paso activen distintas zonas del cerebro. Y si las historias contienen emoción y humor se consolidará más sólidamente el aprendizaje y la fabricación de recuerdos. Alternar las emociones con los conceptos es la forma más eficiente de enseñar”; y más adelante (p. 31): “El cerebro humano tiene múltiples sistemas de neuronas espejo que se especializan en realizar y entender no solo las acciones de los demás, sino también sus intenciones: el significado social de sus emociones y de su comportamiento”.

Mito 55: El peso del cerebro tiene que ver con mayor o menor grado de inteligencia. No es cierto. Una de las creencias que se ha venido teniendo popularmente en muchas culturas, como la nuestra y la germana, es que, si un niño o una persona tiene un cerebro con poco peso, es poco inteligente y motivo de discriminación para labores que supuestamente requieren de ser personas inteligentes. Al respecto, los neurólogos ante este mito, colocan el caso del gran científico alemán, físico y matemático Albert Einstein, cuando murió su cerebro fue preservado para la ciencia, y al estudiarlo, encontraron que el peso de su cerebro estaba por debajo del límite del peso promedio que es 1.500 gramos, para citar alguno de los investigadores del cerebro, mencionemos, por ejemplo, al neurólogo Antonio Rial (2016, p. 30): “El cerebro de Albert Einstein es un buen ejemplo de la falsedad del bulo /mito/ del 10 por ciento. Cuando falleció en 1955, su cerebro fue preservado para la ciencia. Contra lo que lo que podría preverse, lo tenía pequeño, pesaba solo 1.230 gramos, una cifra que está por debajo de la media de cualquier varón adulto. La clave de la inteligencia parece no estar en cuánta superficie del cerebro empleaba, sino en aspectos más sutiles. Su corteza cerebral era más delgada, pero más densa: tenía más células gliales por cada neurona. O, dicho de otra manera, empaquetaba más neuronas por centímetro cúbico que usted o que yo. Además, tenía un 15 por ciento más desarrolladas que el resto de los mortales la parte del cerebro que gobierna las habilidades matemáticas y el razonamiento espacial /…/los hemisferios de su cerebro estaban bien conectados”. Y más adelante (p.31): “Si ponemos como referencia el científico alemán, la inteligencia no tiene que ver con cuanto cerebro utilizamos, sino con la densidad de las neuronas, la intensidad de las conexiones y el desarrollo de determinadas áreas cerebrales”.

BIBLIOGRAFÍA
*GOOGLE Ilustraciones+sobre+pensar+libre+derechos+de+autor
RIAl, Antonio (2016). Repensar el cerebro. Secretos de la Neurociencia. Cátedra de divulgación de la ciencia. Publicación de la Univ de Valencia (España).

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Especial para Revista Edu.co
Por: Jesús Gúttemberg Bohórquez C.Escritor educativo y de aprendizajes, educador e investigador
Lic. Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
Postgrado Univ. de Augsburg (Alemania)
Exinvestigador del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá
Exinvestigador del Sprachenzentrum, de la Univ. de Augsburg
Fundador del colegio Gimnasio Las Palmas y de Cetincol SAS, Bogotá

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