Empatía Gimnasio Vermont

La empatía como puerta de entrada a la generación de vínculo: Herramientas y experiencias docentes

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Según Davis (2006), la empatía se define como un fenómeno en el cual un individuo, a través de la observación de otro, experimenta un cambio en sus pensamientos o sentimientos. Se han propuesto diferentes explicaciones sobre las bases biológicas dentro del campo de lo que se conoce como la neurociencia social (Decety & Ickes, 2009), dando lugar al vínculo entre las llamadas “neuronas espejo” y el estudio de la empatía en humanos. Este fenómeno es multidimensional, incluyendo componentes cognitivos y emocionales.

Si bien la empatía pudo haber evolucionado como herramienta de sobrevivencia comunitaria, en nuestro mundo pandémico de aislamiento social, parece haber cambiado (Cañas-Lerma et al. 2021). Basta con explorar las redes sociales. Hay muchos sentimientos negativos que muestran la falta de empatía. Personas que se atacan entre sí por no pensar de la misma manera, hiriendo con palabras sin meditar las consecuencias. Este fenómeno es mucho más complejo (Vossen & Valkenburg, 2016), sin embargo, la empatía es un buen punto de partida hacia la construcción de un mundo más humano.

Traslademos ahora este concepto al aula de clases. En un espacio compartido por estudiantes y su docente, este como formador, lee señales en ellos: “Juan Pablo se ve cansado” o “Emilio está muy activo”. Estas señales dan información primaria para que el docente propicie espacios para expresar el vínculo que tiene con ellos. Así pues, el docente preguntará “Juan Pablo, ¿dormiste bien?” o “Emilio, te veo muy atento, ¿podrías ayudarme con esto?”. En un espacio físico, un modelo como este podría darse; sin embargo, en la virtualidad, las señales son más difíciles de leer, generando así un reto mayor al momento de establecer un vínculo con los estudiantes.

A continuación, expondré mis experiencias y algunas herramientas que he usado con el objetivo de generar vínculo en el aula de clases virtual, y cómo las he trasladado a los salones en alternancia, como docente del departamento de Ciencias Naturales del Gimnasio Vermont.

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Herramientas

Con el desarrollo de las clases en virtualidad, los docentes hemos explorado varias herramientas que no solo nos ayudan a hacer nuestras clases más dinámicas, sino que también nos dan esas “señales” que podríamos tener en una clase presencial. Estas herramientas tienen un sinnúmero de funcionalidades, sin embargo, resaltaré solamente las funcionalidades que me han permitido abrir la puerta en la creación de vínculo.

  • PearDeck: Estudiantes de 11º y 10º

Esta herramienta permite a los estudiantes interactuar en clases por medio de la participación constante dentro de la sesión. Al ingresar a la presentación, los estudiantes deben responder una pregunta: “¿Cómo te sientes hoy?” (figura 1). El estudiante marca una de cuatro opciones: me siento bien (verde), no me siento bien (rojo), ni mal ni bien (amarillo) y no quiero responder (negro). Una vez en la sesión, como docente tengo la posibilidad de saber el estado de ánimo de cada estudiante, y así enfocarme en entender las participaciones o no de ellos.

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Figura 1. Pregunta de entrada en PearDeck

En varias ocasiones tuve la oportunidad de charlar al final de la clase con los estudiantes que habían respondido que no se sentían bien. Esto me llevó a establecer un vínculo más directo con dos estudiantes en particular, quienes manifestaron su agradecimiento por la preocupación y me comentaron su situación. La puerta de entrada se abrió allí.

  • Padlet: Estudiantes de 9°

En la mitad del segundo periodo tomé el liderazgo de la asignatura de Biología en dos cursos de 9º. La primera clase con ellos realicé dos actividades para romper el hielo y al final de la clase les pedí que escribieran la primera palabra que se les viniera a la cabeza en ese momento. Para ello use Padlet, una herramienta multifuncional, pero que para este ejercicio fue la puerta de entrada. Dependiendo de las palabras que los estudiantes elegían, iba narrándoles historias relacionadas. Hubo varias palabras relacionadas con comida, lo que de inmediato me llevó a la mente que quizá los estudiantes no habían tomado su desayuno (señal). Les pregunté y efectivamente muchos de ellos no lo habían hecho. Aproveché para reflexionar al respecto (respuesta). Varios de ellos agradecieron la comprensión (empatía).

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Figura 2 Parte del Padlet creado para uno de los grupos de clase.
  • Reacciones y chat privado de Zoom

Los estudiantes adolescentes y mayores rara vez encienden su cámara. Esto hace que esas señales sean aún más difíciles de observar. Para conectarme con mis estudiantes, realicé preguntas constantes que requirieron la participación activa de ellos a partir del uso de reacciones; así puede saber si alguien tenía una necesidad especial. Si percibía que esto era así, utilicé el chat privado y les pregunté a través de ese medio. Hay estudiantes que incluso mantuvieron una comunicación activa conmigo por el chat. Adicionalmente, los más tímidos pudieron utilizarlo y preguntar por allí; esto los hace sentirse más seguros; en alguna ocasión realicé una actividad en la cual preguntaba si era claro lo último que acabábamos de ver y un estudiante me escribió por el chat que no había entendido, pero que le daba pena con sus compañeros expresarlo, así que retomé aspectos claves, sin tener que referirme a él. Posteriormente, el estudiante siguió haciéndolo cuando no entendía y esto generó que se sintiera más comprendido (empatía), lo cual abrió una puerta hacia la generación del vínculo con la profesora.

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Experiencias

Uso de la empatía con expresiones “inversas” a señalar el error: Qué lindo sería si… 

Durante el desarrollo de la fase en alternancia mi carga académica cambió, por lo que conocí a nuevos estudiantes en muy corto tiempo. Tuve la oportunidad de ver unas clases del curso del año 2019-2020, cuando recién iniciaban la virtualidad. Identifiqué sus rostros y empecé a familiarizarme con ellos. Transcurridos unos meses, y quizá por el agotamiento acumulado, ningún estudiante quería encender su cámara.

Realicé una reflexión con ellos que nos suministró la jefe de departamento, la cual consiste en un escrito realizado por una profesora universitaria sobre cómo extraña ver las expresiones de sus estudiantes. Al terminar de leer la reflexión, les mostré apartes del video de ellos un año atrás. Les comenté que, como profesora, me interesaba ver sus rostros para ver esas señales que me indican cuando empatizo. Les pedí que se imaginaran siendo ellos quienes ven los cuadros negros y además les iba diciendo lo feliz que me harían si encendieran sus cámaras. Al terminar la reflexión todas las cámaras estaban encendidas.

Conclusiones 

La empatía como fenómeno es multidimensional. A partir del uso de herramientas propias de la inteligencia emocional y el desarrollo de momentos de reflexión, se propone el primer acercamiento para la generación de vínculo con los estudiantes. En el momento en que miramos con empatía a nuestra clase se abre una puerta, una oportunidad que debemos aprovechar para propiciar un acercamiento que puede derivar en vínculo.

El proceso de coaching es fundamental para trabajar las formas en las que se evalúa el vínculo, pero es el docente quien debe detectar las señales y verlas con empatía, para abrir esa puerta hacia la generación del vínculo no solo con el profesor, sino también con la asignatura y entre pares.

El vínculo permite que el afecto y el conocimiento adquirido marquen la vida de los estudiantes para siempre, lo cual es una de nuestras metas como docentes. Ser recordados como sujetos activos en el proceso de formación de los estudiantes, con cariño y simpatía por la asignatura, añade una razón de ser a nuestra labor.

Finalmente, y retomando a Davis (2006), es importante observar primero para que se propicien actividades acordes con la personalidad del grupo y generar un cambio positivo, en el cual los estudiantes se sientan queridos, tenidos en cuenta y escuchados. El vínculo es nuestra herramienta más preciada y con eso en mente, debemos trabajar día a día para propiciarlo, forjarlo y fortalecerlo.

Hace tiempo conocí a una niña tímida e insegura. Tenía 15 años y era muy buena estudiante, muy responsable y aplicada. Para ese entonces a ella se le facilitaban mucho las matemáticas, pero había una asignatura que no comprendía muy bien, la Biología. De hecho, sus calificaciones eran muy bajas en comparación con las otras asignaturas que cursaba. Los constantes insuficientes y su bajo desempeño la hacían sentir muy incómoda. Tanto así que llegó a decepcionarse de sí misma. ¿Qué puede pasar por la mente de una niña de 15 años que piensa que no es suficiente porque sus calificaciones son bajas? ¿Era una mala persona? ¿Por qué pensar así, si ella no le hacía mal a nadie?

Esta situación no cambió mucho y terminó así su bachillerato, midiéndose por su desempeño y pensando que éste medía lo que ella valía como persona. Esta niña, muy a pesar de estos tropiezos, decidió elegir la Biología como carrera. A ella le apasionaba la naturaleza, ¿por qué iba a dejar que su desempeño coartara su esencia? Al ingresar a la universidad mejoró notablemente, y aunque había días buenos y malos, como todo en la vida, ella crecía sabiendo que su esencia no iba fluctuando como el viento, así sus resultados lo hicieran. Esta niña hoy en día es una exitosa bióloga, pero más allá de eso, creció fuerte como un árbol, entendiendo que esos resultados que en algún momento la hicieron cuestionarse acerca su validez como persona, no iban a determinar lo que era; entendiendo que el viento mece nuestras ramas, pero lo más esencial, su tronco, permanece intacto; creyendo por encima de todo que somos como bonsáis.

¿Han visto un bonsái? Estos pequeños árboles, mantenidos con paciencia y dedicación se ven como gigantes en miniatura. Son hermosos y lo que determina que lo sean es que todas sus ramas están en equilibrio, cada una de ellas no es más larga que la otra, todas van creciendo y su cuidador va, delicadamente, podando cada una de esas rebeldes ramas que quieren salirse de control.

¡Qué lindo ser bonsái! Piensa que las ramas son cada uno de los aspectos de tu vida. Tu lado emocional, el amor por tu familia, el tiempo que dedicas a consentirte, el tiempo que dedicas a aprender, tus amistades, tus relaciones más lejanas, el tiempo que usas y en el que te esfuerzas por ser una excelente estudiante. Todas esas ramas deben estar equilibradas. Si una de ellas se sale de control y descuidas las demás, el bonsái terminará cediendo y caerá.

Piensa en ti como bonsái. ¿Qué es eso que crees más importante y por qué lo antepones al resto de tus ramas? ¿no crees que la vida es suficientemente variada, completa y maravillosa como para dejarte caer por luchar en un solo sentido? Más allá de eso que crees importante, como tener 100 en las entregas o medirte por tus resultados, disfruta el proceso, aprende de él, examínate. ¿Estás cayéndote o tienes tu tronco bien sembrado y tus ramas equilibradas? Recuerda que la vida puede ser un hermoso día soleado o un tornado que todo se lleva. Si estás preparada, tus ramas en equilibrio y tu tronco fuerte, resistirás estos cambios y serás ese árbol que tienes en el corazón y quizás aún no ves.

Referencias

Cañas-Lerma, A. J., Cuartero-Castañer, M. E., Mascialino, G., & Hidalgo-Andrade, P. (2021). Empathy and COVID-19: Study in Professionals and Students of the Social Health Field in Ecuador. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(1), 338. https://doi.org/10.3390/ijerph18010338

Davis M.H. (2006) Empathy. En: Stets J.E., Turner J.H. (eds) Handbook of the Sociology of Emotions. Handbooks of Sociology and Social Research. Springer, Boston, MA. https://doi.org/10.1007/978-0-387-30715-2_20

Decety, J. & Ickes, W. (Eds.). (2009). The social neuroscience of empathy. Cambridge, MA: MIT Press

Elliott, R., Bohart, A. C., Watson, J. C., & Greenberg, L. S. (2011). Empathy. Psychotherapy, 48(1), 43–49. https://doi.org/10.1037/a0022187

Kurzgesagt, en pocas palabras. (2020). Un antídoto de la insatisfacción

Vossen, H. & Valkenburg, P.M. (2016). Do social media foster or curtail adolescents’ empathy? A longitudinal study. Computers in Human Behavior, 63, 118–124. https://doi.org/10.1016/j.chb.2016.05.040

Acerca del Gimnasio Vermont

El Gimnasio Vermont es un colegio ubicado en la ciudad de Bogotá, mixto, bilingüe, calendario B, fundado en 1945. Tiene como objetivo formar estudiantes competentes en los ámbitos ético e intelectual, a partir de un enfoque humanista e intercultural, con un pensamiento crítico que les permita afrontar y responder a los retos de la sociedad contemporánea, como ciudadanos colombianos y del mundo, con responsabilidad social y espíritu de servicio, respetuosos por las diferencias individuales, grupales y propias de la diversidad del planeta.

Especial para Revista Edu.co
Por: Catalina Romero
Docente del departamento de Ciencias Naturales
Gimnasio Vermont