Los niños necesitan “portarse mal” para aprender a “portarse bien”

Foto cortesía Colegio del Bosque (UAN)

Los niños necesitan “portarse mal” para aprender a “portarse bien” El fin último de la educación de un ciudadano es, sin duda, la construcción de la autonomía. Esto es, la capacidad de gobernarse a sí mismo, teniendo en cuenta el bienestar de los demás y el cuidado del entorno. Para ello, es necesario comprender que es el individuo, a través de su interacción con los otros, en entornos propicios, quien realiza esa tarea. No podemos construir la autonomía de nuestros semejantes, es su tarea hacerlo

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Sin embargo, para que se propicien los escenarios que le permitan al futuro ciudadano construir su autonomía, deberá tenerse claro que éste deberá pasar por momentos de desaciertos, confusiones, subidas y bajadas en su diario vivir en los que se le permita reflexionar sobre lo ajustadas o no de sus actuaciones a las normas sociales. En últimas, para aprender a “portarse bien”, es decir para aprender a gobernarse a sí mismo teniendo en cuenta el bienestar de quienes le rodean y, a la vez, apreciar y proteger su entorno relacional y ambiental, al futuro ciudadano deberá comprendérsele y apoyársele cuando se “porta mal”, es decir, cuando sus comportamientos no se ajustan a la normatividad social.

Por otro lado, es necesario comprender que nuestros futuros ciudadanos, a los cuales ahora tenemos en las aulas, se comportan de forma que puedan, mediante sus acciones, satisfacer necesidades muy profundas: supervivencia, amor y pertenencia, poder, diversión y libertad, entre otras. Nadie se “porta mal” sin razón. Lo que suele suceder es que nuestros alumnos, justamente por estar en su proceso de construcción de su autonomía, no siempre escogen los comportamientos que les ayudan a satisfacer dichas necesidades de manera que, a la vez, tengan en su mente a los demás o al entorno. Es, entonces, nuestra tarea, acompañarles de manera inteligente para que ellos entiendan que, para construir la autonomía, es importante vivir la heteronomía. No es deseable que los estudiantes “se porten bien” todo el tiempo. Más bien es esperable que, al “portarse mal”, tengan adultos dedicados y comprometidos que les ayuden a reflexionar sobre sus propios comportamientos, a reparar o restituir y a asumir las consecuencias de sus acciones inapropiadas.

Por:

Yecid Puentes Osma

Rector, Colegio del Bosque (UAN)