Il. 25: El consumo continuo, sin descanso, de dispositivos digitales es muy perjudicial por causar múltiples daños en la salud del usuario (Fuente: Google)*

Neuromitos en la Educación: Su influencia en el aula y en los padres de familia (25ª. Entrega)

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En el siguiente artículo encontrarás la verdad acerca del funcionamiento del cerebro, las tareas que ejecuta y los estudios que se han realizado al respecto.

Mito 103: La exposición a pantallas (tablets, TV, computadores, celulares, etc.) por varias horas seguidas no hace daño a los niños, ni a jóvenes, ni a adultos. No es cierto. Puede producir efectos muy nocivos, como problemas visuales, obesidad, problemas cardiovasculares, de concentración, alteraciones emocionales, como depresión, comportamientos de riesgo y mala memoria. Adicionalmente, como consecuencia de la quietud: disminución de resistencia cardiopulmonar, debilitamiento de los músculos en general; daños en el ámbito de la salud mental y emocional, cuadros depresivos, de ansiedad e irritabilidad. Acerca de este tema, uno de los científicos neurólogos y director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación médica de Francia; Michel Desmurget (2020, p. 4) nos dice: “En contra de lo que la prensa y la industria han difundido hasta ahora, el uso de la tecnología, lejos de ayudar al desarrollo de los niños y estudiantes, produce graves complicaciones de toda índole: sobre el cuerpo (obesidad, problemas cardiovasculares, reducción de la esperanza de vida), sobre las emociones (agresividad, depresión, comportamientos de riesgo) y sobre el desarrollo intelectual (empobrecimiento del lenguaje, concentración, memoria…). Y más adelante (p. 6): “El consumo de dispositivos digitales —en todas sus formas: Smartphone, tabletas, televisión…— durante el tiempo de ocio es absolutamente brutal entre las nuevas generaciones”. Luego, (pp. 6-7):” /…/ Muchos de los expertos que suelen intervenir en los medios de comunicación, lejos de alarmarse ante esta situación, parecen estar encantados: psiquiatras, médicos, pediatras, sociólogos, miembros de diversos grupos de presión, periodistas, etc., mantienen un discurso benévolo y tranquilizan a los padres y al público en general. Sostienen que estamos en una nueva era, que el mundo pertenece ya a los que califican de «nativos digitales» e, incluso, que el cerebro de los integrantes de esta generación postdigital ha cambiado (por supuesto, para mejor)”. Y en (p. 6-7):” Por desgracia, este entusiasmo general choca frontalmente con la realidad que retratan los estudios científicos publicados hasta la fecha”. Y más adelante (p. 8): “Esta «revolución digital» ¿constituye realmente una oportunidad para los más jóvenes o bien se trata de una oscura dinámica de fabricación de cretinos digitales?”. También Desmurget (pp. 14-15) llama la atención que, en varios países, ya está realizando controles como en China, en el Reino Unido y en EE UU; incluso, en (p.15) afirma: “En Estados Unidos numerosos directivos de las industrias digitales ponen mucho cuidado en mantener a sus hijos lejos de las diferentes «herramientas digitales» que ellos mismos venden y desarrollan”. A este respecto, es preocupante cómo muchos padres de familia les dan un celular o una pantalla a sus niños estando todavía muy pequeños, para que se entretengan, porque efectivamente se entretienen, sin imaginar los padres cuánto daño les hacen a sus hijos.

Pero entonces, ¿Es que este autor e investigador neurólogo es partidario de que debemos oponernos al uso de la tecnología digital? Desmurget nos responde (p.17): “Sin embargo, en todos estos casos lo que hay que cuestionar no es la herramienta científica como tal, sino la credibilidad de aquellas personas que, por ignorancia o por mala fe, desvirtúan su uso”. O, por otro lado, ¿se trata de no aprovechar este avance tecnológico?; a esta inquietud, Desmurget (p. 25) nos aclara: “Tampoco se trata de apelar a los legisladores para que prohíban o restrinjan el uso de la televisión, las tabletas, los videojuegos y demás dispositivos digitales. * Cada cual cría (si se piensa bien, ¡qué hermosa palabra!) a sus hijos con los métodos que le parecen más pertinentes”.

Sin embargo, Desmurget, (p. 26-27) se pregunta: “¿Cómo es posible que, después de cincuenta años de coincidencia de resultados en las investigaciones, los padres sigan pensando que este tipo de productos tienen efectos positivos en el desarrollo de los niños? Esta última pregunta abre las puertas a una cuarta propuesta, que me parece más prometedora: ¡informar! La idea, pues, ya no es controlar, legislar, prohibir o amenazar, sino alertar y comunicar. Hay que denunciar abiertamente los discursos falaces de los lobistas corruptos. Hay que explicarles a los padres, a los periodistas, a los políticos y a los ciudadanos en general qué es lo que se sabe exactamente en la actualidad; exponerles, por supuesto, las cuestiones aún dudosas, pero también los espacios de certeza (que son más amplios de lo que se cree)”.

Por otra, parte, varios especialistas, consultados por El Tiempo (2021, Sección Salud, p. 3.3): “En su justa medida, el uso de aparatos tecnológicos no tendría por qué ser perjudicial, pero, en exceso, según varios expertos /…/tiene implicaciones en la salud física y mental de las personas. Según Nair Yaneth Díaz Delgado, coordinadora del Servicio de Terapias del Hospital Universitario de la Samaritana, son muchos y muy variados los males colaterales “/…/ Lo primero es un síndrome de desacondicionamiento físico, como consecuencia de la quietud. /…/ disminución de la resistencia cardiopulmonar y se debilitan los músculos en general. /…/ Si no se hacen actividades físicas constantes, a largo plazo puede producir obesidad. /…/ La quietud, además, disminuye el retorno de sangre de las piernas hacia el corazón, y eso puede causar enfermedades como la tromboflebitis”.

Adicionalmente, el médico cirujano oftalmólogo y profesor de la Universidad de La Sabana, Germán Figueroa, afirma que exponerse prolongadamente a las pantallas puede causar el síndrome del ojo seco. También el psiquiatra Rodrigo Córdoba, jefe de Psiquiatría de la Universidad del Rosario, afirma: “Puede favorecer cuadros depresivos”.

Finalmente, la psicóloga clínica Angie Paola Román Cárdenas, explica que la exposición continua por largas horas y frecuente a las pantallas, puede producir irritabilidad. “El agotamiento del cerebro es tal que impide que la persona se concentre en otras cosas” /…/ “También puede afectar la creatividad”. Además, desde el punto de vista de interacción social, por el mal uso del internet, puede presentarse muchos problemas, como el ciberacoso, el chantaje y la estafa, entre otros problemas, por lo cual, especialmente para el caso de menores de edad, se requiere información, orientación y supervisión, para ayudarles a utilizar apropiadamente esta tecnología e identificar los riesgos y apoyarlos oportunamente en las dificultades, en caso de su mal uso.

Mito 104: Al cerebro le interesa solo lo conocido. No es cierto. Curiosamente, a lo que a veces se cree que la pauta de atención por parte del cerebro sea “la ley del menor esfuerzo”, según los estudios, al cerebro le interesa mucho lo nuevo, la rutina le cansa. Al respecto, el investigador y profesor de la Universidad de Barcelona, David Bueno i Torrens (2018, p. 175), afirma: “Las novedades y las sorpresas inesperadas captan la atención mediante un mecanismo automático del cerebro que permite centrar los pensamientos y las respuestas en el problema planteado”. Y aclara: “Dicho de otro modo, si queremos captar la atención de los alumnos, tenemos que hacer que las clases sean ricas y plurales, incorporando novedades y elementos que les causen sorpresa, para que poco a poco sean capaces de ir gestionando su capacidad de mantener voluntariamente la atención a medida que van madurando”.

  • BUENO i Torrens, David (2018). Neurociencia para educadores. Todo lo que los educadores siempre han querido saber sobre el cerebro de sus alumnos y nunca nadie se ha atrevido a explicárselo de manera comprensible y útil. 2ª.ed., Ediciones Octaedro, Barcelona. (1ª. ed. 2017. Título original: Neurociència per a educadores).
  • *Tomado de: GOOGLE.com/search?q=ilustracion+personas+mirando+computadores+libre+derechos+de+autor
  • DESMURGET, Michel (2020). La fábrica de cretinos digitales. Edit. Planeta, Ediciones Península, Barcelona. 1ª. ed. del libro electrónico (epup): septiembre de 2020. (Título original: La fabrique de crétin digital, 2019. Edition du Seuil).
  • DÍAZ DELGADO, Nair Yaneth y otros (2021). “Las pantallas: amenazas silenciosas para la salud en todos sus frentes”. En El Tiempo. Sección Salud, p. 3.3, Bogotá.

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Especial para Revista Edu.co
Por:
Jesús Gúttemberg Bohórquez C. (GIMNASIO LAS PALMAS)

Educador e investigador. Escritor educativo y de aprendizajes

Lic. Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia

Postgrado de Especialización Seminario Andrés Bello, Bogotá

Postgrado Univ. de Augsburg (Alemania)

Exinvestigador del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá

Exinvestigador del Sprachenzentrum, de la Univ. de Augsburg

Cofundador de la Universidad S. Martín. Bogotá.

Rector Fundador del colegio Gimnasio Las Palmas y de Cetincol S.A.S., Bogotá

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