Educando el alma - Gimnasio La Arboleda

Foto: Gimnasio La Arboleda

Educando el alma Hoy por hoy, nuestra sociedad y nuestro mundo necesitan cada vez más una educación enfocada en el crecimiento y la trascendencia del ser para crear un cambio de pensamiento en la sociedad en la que vivimos. Sin embargo, esto no puede darse si no volcamos nuestra mirada hacia al interior y empezamos a educar nuestra alma. Por lo tanto, la educación del alma es aquella que permite a los seres humanos aprender a amarse, valorarse, respetarse, asumirse sagrados y merecedores de todo lo bueno, y en esa medida podamos aprender a amar, valorar, respetar y asumir sagrados a los otros y al planeta que habitamos. Entonces, llegaremos a comprender que la educación que trasciende es la que educa el alma.

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En este sentido, para educar el alma, tenemos que formar seres en los más altos estándares de calidad, inteligentes emocionalmente, resilientes e inteligentes espiritualmente. Es decir, que ya no solamente tenemos que enseñar a nuestros estudiantes a ser excelentes académicamente y a ser inteligentes emocionalmente, sino que también tenemos que enseñarles cómo ser inteligentes espiritualmente. Por esta razón, es importante enseñar en el marco del desarrollo de la inteligencia espiritual la cual honra al ser humano como un ser único y diferente a los demás y está basada en los niveles de introspección que le permite ser mejor cada día, y de esa manera evolucionar, incluyendo el conocimiento de uno mismo, el sentido de valorarse en todas las posibilidades y potenciales que se tienen y el reconocimiento de sus propias limitaciones.

Por lo tanto, a través del desarrollo de la inteligencia espiritual se motiva la reflexión y la introspección hacia el mundo, las experiencias de la vida y el significado del aprendizaje y se trabaja para honrar a la voz interior, la creatividad, la búsqueda del significado y el propósito para la propia vida en la trascendencia. En este orden, la inteligencia espiritual no tiene ningún sentido sectario, sino que ve al ser humano en su propia dimensión y le enseña a aceptarse y aceptar su vida para potencializarse y ser flexible al cambio. Es decir, esta educación le enseña a los seres humanos a ser resilientes y a celebrar la diferencia dentro de los principios del Respeto, del Amor, de la Honestidad e Integridad, entre otros. Entonces, cuando enseñamos a ser resilientes, estamos enseñando a nuestros estudiantes lo fundamental para superar sus dificultades, superar los retos y cumplir las metas que se ha propuesto a largo plazo. En este sentido, la inteligencia espiritual permite a los seres humanos a leer y a utilizar el significado y la conexión en todos los aspectos de su vida.

De esta manera, se puede decir que traer la educación para el alma en el currículo no quiere decir que se niegue la posibilidad de trabajar en procesos de pensamiento. Al contrario, se requiere trabajar con altos estándares de calidad en educación, teniendo en cuenta el contexto global y el momento histórico por el que atraviesa la humanidad. En consecuencia, en el Gimnasio La Arboleda trabajamos para que cada uno de nuestros miembros de la comunidad educativa genere los procesos de pensamientos necesarios y profundos para desarrollar su inteligencia emocional, basándose en los comportamientos inteligentes. Así mismo, nuestros estudiantes y maestros trabajan en potenciar su aprendizaje desde los hábitos productivos de la mente para aprender a aprender de manera más eficiente y eficaz, y de esta manera lograr desarrollar su inteligencia espiritual para educarse como seres trascendentes, teniendo clara su responsabilidad frente a sí mismos, frente a los demás y frente al planeta y estableciendo que el Respeto es el principio primordial bajo el cual se debe vivir de manera íntegra, honesta y transparente.

Además, encontrando que el principio de Equidad es el que permite asumir la vida de una manera más justa. Por todo lo anterior, en el Gimnasio La Arboleda entendemos que los límites son básicos para educarnos en la trascendencia, en la auto-regulación y en la comprensión que el respeto hacia el otro inicia en el respeto hacia sí mismo.

Por:

Adriana Rodríguez Pulido

Rectora Gimnasio La Arboleda