¡Hernando Rojas, rector del Colegio Santa María: asombro, gratitud y empatía!

Foto: Hernando Rojas, rector del Colegio Santa María

¡Hernando Rojas, rector del Colegio Santa María: asombro, gratitud y empatía! Visitamos el Colegio Santa María de Bogotá y nos encontramos con un rector joven pero que tiene una trayectoria y experiencia que pareciera de largos años. Nos contó historias personales, reflexiones acerca de la vida y de la educación, realmente fue un placer conversar con Hernando Rojas y esta es su entrevista.

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Antes de ser Rector, Hernando Rojas es padre de familia, está casado con la reconocida periodista de televisión Bianca Gambino, y es padre de dos hijos: Sebastián de 23 años, estudiante de medicina en la Universidad del Rosario y Juan José de 18 años, estudiante de grado once en el Gimnasio Campestre.

De su paso por el colegio recuerda el haber disfrutado distintos intereses y bellas
anécdotas, una de ellas es que estando en preescolar en el Gimnasio Moderno, donde estudió hasta cuarto de primaria, ganó un importante concurso de pintura a nivel mundial, pero a él no le causó mucha gracia que los jueces internacionales, vieran que los tiburones que dibujó fueran interpretados como delfines. Hasta ahí llegaría su interés por la pintura.

Nos cuenta que se enfocó en el fútbol, pues hizo parte de su proceso de socialización en el Gimnasio Campestre, pero en la adolescencia fue la música la que ocupó su tiempo, primero porque al tener una miniteca con dos amigos tuvo que aprender de todos los géneros musicales para lograr dar en el gusto de todas las edades y en segundo lugar, porque aprendió a tocar piano e hizo parte de una banda de rock que le permitió tener experiencias inolvidables posteriormente como conocer al gran Gustavo Cerati.

La lectura también fue importante en su formación, otra anécdota de infancia que nos compartió fue que, durante su preparación para la primera comunión, se aprendió los nombres y algunas historias de la Biblia, especialmente el antiguo testamento y los recitaba prodigiosamente de memoria. Leía mucho y esto finalmente le llevó a la escritura, y logró ganar concursos de cuento en el colegio. Hoy día, aunque pocas veces nos suscita interés un libro que no se haya publicado, desde ya esperamos que salga “La tercera oportunidad”, el libro que escribe actualmente y que habla de la posibilidad de vivir 3 vidas al mismo tiempo y preguntarnos si seríamos felices así, o si tal vez, el vivir plenamente la vida que nos corresponde sería la mejor opción. Un planteamiento que, desde la ciencia ficción, nos invita a ver nuestra vida con gratitud. Se siente orgulloso de que sus hijos sean sensibles a los temas sociales y nos explicó que para él son muy importantes el “asombro” y la “gratitud” y que, con el avance de la tecnología, se han perdido la importancia del contacto directo, la magia de conocer algo por primera vez (la inmediatez), que debe haber una sensibilidad acerca de lo que carga cada quien, que es importante valorar lo que se tiene y por supuesto, una gran responsabilidad por el otro.

Revista Edu.co ¿Qué lo llevó de los negocios al mundo de la educación?

Rector Hernando Rojas: Cuando estaba en el sector financiero por muchos temas particulares, sentí que algo no encajaba con mi estilo personal y me parecía interesante aportar de una manera diferente. Al llegar la crisis económica de finales de los 90, mi mamá había emprendido con la creación de un centro donde se desarrollaban talleres que manejaban tecnologías muy exitosas de desarrollo personal. Yo la apoyaba y en ese centro se recibían a personas con duelos, temas de ansiedad, crisis por la inseguridad en el país y mucho desequilibrio emocional. Para ese entonces se ofrecían técnicas de trabajo en equipo, integración, profundidad en el tema del perdón, autoestima, todo con el fin de ayudar y generar algo innovador que funcionara frente a la coyuntura. Sentía que a medida que avanzaba con esas experiencias me conectaba más conmigo mismo y que ya no estaba para metas financieras … sentí que ese era el camino, sentí mayor conexión con la humanidad. Más adelante entré a trabajar al Colegio Santa María. De eso hace ya 21 años.

¿Cuál es el ingrediente adicional o plus que añade a la educación?

Para mi el trabajo del Ser es lo más importante, y aunque suene evidente, la empatía es esa preocupación genuina por el otro y cuando esa preocupación es genuina pues se van creando resultados y lazos genuinos, esto abandera mi proyecto de rectoría en este momento. Si no se trabaja por y para las personas y esa vocación como tal no se despierta y se motiva en estas generaciones nuevas, pues no es mucho lo que vas a transformar. Esta es una generación muy particular con el tema de la motivación y eso parte de una claridad: Hay que motivar esta generación de distintas formas. Por ejemplo en el Colegio Santa María se habla de favorecer los proyectos de vida de las personas, no de las niñas exclusivamente, siendo por supuesto nuestro foco, sino también de las personas que trabajan acá y lo hacemos contribuyendo en todas las rutas posibles para que eso suceda, entonces es importante también el proyecto de vida del profesor, del trabajador, del directivo y de las familias. Otro ejemplo, es no seguir los parámetros normales que señalan que los límites de hasta aquí va el colegio y hasta aquí va la familia, yo siento que en una sociedad donde tantas situaciones particulares se presentan, todo es importante. A mi me dicen a veces que dada mi agenda tan ocupada, hay cosas que pueden esperar pero, si una niña tiene una inquietud, si una familia tiene una inquietud, pues hay que atenderla ya, sino ¿cuándo? Y para mi eso parte del concepto de empatía, ese concepto para mi no tiene discusión y de ahí se desbordan una cantidad de bondades que se van generando, porque todo lo demás se puede tener, proyectos académicos, currículos, programas, etc., y más aún en una sociedad donde la información está disponible, pero el trabajo del ser, el trabajo de la vocación es un tema de construcción. Y la motivación tenemos que lograrla entre todos y uno tiene que ser fuente de eso.

¿Cuál es la satisfacción más grande que has tenido en tu rol como educador?

Bueno, yo tuve una gran satisfacción cuando fui elegido Rector después de haber pasado por un proceso claro, riguroso y transparente. Creo también que otras satisfacciones implícitas para todos los que trabajamos en educación son esas huellas que puedes dejar en las niñas. Desde que entré al colegio he sido asesor de proyectos de grado y fui profesor de orientación vocacional y yo pensaba que eso iba a ser algo temporal y pasajero, pero hay exalumnas que han venido después a agradecerme por la importancia que ha tenido ese trabajo. Una niña alguna vez vino con una frase puntual que yo había pronunciado en un momento determinado en clase y me dijo cuanto la marcó, tanto en la universidad como en su vida profesional. La verdad es que uno no sabe de qué manera impacta todo lo que hace. Entonces, en cuanto a educación mis satisfacciones han sido una lista innumerable…

¿Cuál ha sido el desafío o reto más grande?

Bueno yo creo que crear la conciencia de la vocación docente, eso me parece un reto importante, uno que tiene que convencer a esta sociedad de darle el valor que se merece al profesor, el profesor tiene una profesión admirable, para mi la labor docente es la más sublime y determinante para una sociedad. Admiro por eso a países como Finlandia y Japón donde existe un respeto destacado hacia el profesor. Para mi eso es un desafío. Valoración docente y también generar esa vocación en los mismos profesores, recordarles que su labor es absolutamente transformadora. También implica el desafío de que esa vocación docente obligue adaptarse a las realidades actuales, estamos en una sociedad muy cambiante y la educación hoy en día exige reinventarnos, no podemos ser estáticos. Soy consciente también de que hay un desafío grande, en que hay un cambio y la educación no puede quedarse solo al alcance de las niñas sino que también debe ser accesible a las familias, las familias hay que atenderlas. Siento que muchas familias necesitan ser escuchadas, necesitan ser orientadas, el colegio va más allá, del tema de ser un simple salón de clase y va también hacia las familias. Entonces, ese es el gran desafío la revolución desde la metodología, desde la estrategia, desde las relaciones colegio- familias. Es un gran desafío para mí y para mi equipo, porque la educación está viviendo una transformación bien interesante, ante la cual hay dos posiciones o bien frenar y quedarse con lo que creemos funciona desde antes o asumir el tema de la motivación, de la estrategia.

¿Cuál es la falla en la que más incurren los padres de familia?

En la forma de manejar cierta información. A veces hay que manejar y ser selectivo con las fuentes de esa información porque pueden venir tergiversadas y eso puede generar imaginarios que van creando realidades falsas, esto causa una serie de complicaciones mediáticas que no aportan. Creo que se debe ser muy claro, saber qué decir, dónde decirlo y a quién comunicarlo, y por supuesto, a quién consultarlo. Y eso puede ser un error porque considero que lo que más afecta los procesos internos del colegio son la desinformación y esto desborda en la desconfianza. Pero también nosotros como colegio, debemos ser muy claros desde la comunicación, contundentes en políticas, manuales de convivencia, procedimientos etc. Entonces es un tema de doble vía, no es solo responsabilidad de las familias.

¿Qué mensaje le darías a los padres de familia?

Que hay que creer y tener confianza en el colegio que escojan. Efectivamente somos conscientes de que el 70 o el 80% del día activo de nuestras niñas se desarrolla en el colegio, por lo que es fundamental para los padres que están buscando colegio para sus hijos, escoger muy bien el proyecto educativo, es vital que hagan la tarea, no solo irse a los datos sino irse a la profundidad de la transformación de los proyectos de vida, los procesos de formación y trabajo de las múltiples necesidades y características propias de cada estudiante. Documentarse muy bien, los datos son importantes pero hay que ir más allá, observar la experiencia y el impacto desde sus egresados en las sociedad.

¿Y a los niños? ¿Cuál es la lección para la vida que “no hay que perder” del colegio?

Nunca perder el asombro por las diversas situaciones de la vida que nos lleven al aprendizaje. Nunca perderlo por más grandes que seamos o por más experiencias que hayamos tenido. Jamás perder la gratitud, la responsabilidad y la conciencia del autocuidado.

¿Qué sello tiene el Colegio Santa María? ¿Por qué elegirlo?

Para mi es Colegio de colegios y referente. Tuve el honor de conocer a nuestra fundadora Sister Anella Gardner. Una religiosa benedictina con todos los valores que uno quiere ver en las niñas. Fue una emprendedora que llegó en una época compleja frente al rol de la mujer y llegar acá sin conocer el español, con un encargo de manejar y crear un colegio, que pasó por todos los obstáculos y logró su propósito. Eso reúne tantas características que yo diría tienen las niñas del Santa María, son guerreras, son valientes. Pero además son adaptables a la realidad, no tienen problema de relacionarse con cualquier persona, no distinguen, se adaptan, construyen y siempre sobresalen con su estilo personal. Entonces el Santa María, para mi, siempre ha representado un estilo de persona que es sólida, clara, proyectada, equilibrada. Realmente vivo orgulloso de pertenecer a esta comunidad.

Para terminar ¿Hay alguna “frase célebre de educación” que nos pueda ayudar a ilustrar su forma de verla?

Vinculado a mi proyecto de este mi primer año de rectoría: David Martín Díaz dice que los colegios ya no son “una caja negra”: “Las familias piden información y participación, los profesores confianza y colaboración. El colegio es un laboratorio para aprender a vivir en sociedad. Significa diálogo, colaboración, confianza y participación”. Otra de la Madre Monserrat del Pozo: “Los niños no necesitan puntajes altos, sino experiencias significativas en el aula. Si lo segundo se da, lo primero viene por añadidura”. En la Red internacional de educación (@RIEduacion) se menciona que a pesar de haber mucha innovación si no se trabaja en comunidad y familias, el cambio en el estudiante no habrá sido sistémico. Frente al cambio y especialmente la influencia de la tecnología en educación, me llama la atención el libro “Gracias por llegar tarde” de Thomas Friedman quien menciona la postura de Eric Teller: “Estamos experimentando ciclos de innovación cada vez más cortos, y con cada vez menos tiempo para aprender a adaptarnos” lo cual es un constante estado de desestabilización en vez de desestabilización ocasional definido como la estabilidad dinámica.

“Empatía no es solo poder ponerme en el lugar del otro sino comprender cómo me afecta lo que pasa y hacer algo al respecto” Hernando Rojas

Fuentes: Entrevista – Rector Hernando Rojas

Colegio Santa María – Bogotá